A Daibel

Hoy se ha ido Daibel.

La luz de la música en movimiento, bailando en la oscuridad de este terrible silencio, me trae al encuentro tu nombre.

Amar sin más que nada, escribía hace algunas semanas, de vosotros hablaba. Y como niños tenemos vividos la sonrisa en su mirada y la suavidad de su piel, cristal de una ventana al alma, ante la cual hoy se nos colma de lágrimas cualquier palabra.

Os quiero tanto que no me aguanto en deciros que, al vivir al día, incondicional amor aprendo junto a vosotros, que en lo vivido guardo muy dentro cada una de nuestras horas de música, cocina y conversaciones, de imaginación y esfuerzos. Sois la demostración del amor en la carne de mi un mundo, y en este universo que hoy se queda mudo.

Hay un cielo lleno de estrellas y un pirata que navega por ellas, guiando nuestras miradas hacia las más hermosas luces del alba.

Os quiero, siempre.

Bienvenidos a la Filosofía

Todos estáis invitados a este viaje, una aventura entre nosotros y el mundo, que consiste en aprender a observar.

Hoy quiero brindar por la capacidad de asombro, por la curiosidad. Ese punto de inicio inevitable en el que se derrumban las verdades absolutas y comenzamos a sorprendernos. Bienvenidos a la Filosofía.

Buen día, observadores!

El garabato

El garabato.

Me parece maravilloso este concepto. Creo que implica varios procesos muy interesantes. Uno de ellos tiene que ver con el silencio metafórico de una mente que se queda prácticamente en blanco, dejando fluir el subconsciente. Algo muy enriquecedor por dos motivos: te dejas fluir sin conocer dónde termina, proyectando sobre el papel la lección “lo importante es el proceso”, y por su relación con el silencio, “o esa metáfora a través de la cual nos escuchamos a nosotros mismos y también a los demás”. Otro de esos procesos es la implicación creativa, de expresión informal, de conexión con nuestra parte imaginativa, abstracta. La necesidad de desahogo, sin control, no hay límites para un garabato, ni reglas. Solo tú, tu creatividad, tu silencio y su sonido. ¿Habéis probado a dejar fluir un garabato sobre un papel en blanco? Disfrutad del proceso.

¡Buen día!