Mi cavernicola

Alma ansiosa, efímera y, sin embargo, potente me empuja con fuerza al llanto, insoportable adalid de mi oscuridad, tan inmensa como la imaginación que sustenta mis líneas empobrecidas y amargas, tan cobarde como los miedos inventados que ahogan la voluntad de vivir. Vomitona de sensaciones y temblores, teatro de sombras desde el interior de una cueva.

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