Hasta donde nos lleve la suerte

El olor a brea ardiendo inunda la celda, los cuchillos mojados resplandecen bajo las antorchas al otro lado de las rejas. Lástima fría y entumecimiento, pies desnudos, alma vencida y al otro lado, erguido y pendenciero, el carcelero. Pero hasta en la roca más oscura penetra el agua y la rompe, la hiere por incontables días y noches. No es tiempo de esperar a que el agua nos libere, pero si es tiempo de esperanzas vanas que nos alegren. Las ideas, como el agua, fluirán entonces hasta donde nos lleve la suerte.

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