La ausencia y la nada

Aquel camino abandonado por los humanos y tomado por bestias me recordaba inevitablemente a tí, a tu determinación casi ingenua sobre que todo es posible. Las ramas, abalanzándose aún hoy sobre la senda,  y mis pasos, borrados de todos los mapas. Todo me recordaba a tí, hasta el silencio tras hollar el suelo esperando oír tus pisadas, la falta del suspiro final tras alcanzar una loma antes lejana, tu mirada perdida en la arbolada. Que a mis pies, las pequeñas criaturas, ajenas, con sus quéhaceres y trajín se mostraran; la curiosidad que las cerca, lenta y serena, cuidadosa, seria, compartida antes y que ahora inevitablemente me trae tu nada.

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