El espigón 

El espigón que a esta altura termina, embalsama la bravura histórica del cántabro, mar arriba sube la ría. El muro de rocas lo recoge manso y lo arroja en la ensenada de arena fina, abrazo de luz mortecina que lo deja morir lleno de vidas. Crecen tejados de nubes sobre las verdes y frondosas colinas, llega la brisa fresca y húmeda a la vez que se nos regala la luna, terminó el día. 

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