Mamá

Su escaso pelo cano se arremolinaba con el aire caluroso del sur, mientras sus ojos tras mil velos de tiempo y bagaje me miraban fijamente. Acompañaban una sonrisa amplia y llena de orgullo, como si yo fuese el fruto de un gran esfuerzo. 

Hablaron entonces sus manos, trabajadas pero suaves, sobre las mías. Recordé el calor del consuelo adolescente que ya había olvidado y que llegaba ahora fresco y necesario. Cómo pasan los días, las historias que nos unen, siento la complicidad que hemos cultivado desde que tengo memoria. Su mirada se llenó de ternura, aún con los ojos cerrados, en ese largo abrazo que yo necesitaba tanto. 

Anuncios

Un comentario en “Mamá

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s