Los cambiapieles

-“Se acabó, no puedo más”- me dijo Henry soltando la mochila de golpe y desplomándose tras ella.-“No seguiré más allá mientras no me cuentes toda la historia. Pase que hayamos tenido que vender mi coche para sacar plata para el barco, el alojamiento y la comida. Pase que nos creamos todos los rumores locales y que subamos colinas y montañas para averiguar si son ciertos, pero cuéntame por qué te importa tanto encontrar la tribu perdida de los cambiapieles o yo de aquí no me muevo”. – Protestaba Henry entre jadeos. Me miraba fijamente, esta vez no bastará con la premisa de vivir aventuras y emociones. Al fin y al cabo, llevamos tres meses por el mundo y siempre ha estado a mi lado, incluso vendió su coche para financiar las expediciones. 

-“Bien, querido amigo, no me dejas elección, te contaré la historia, pero hoy acamparemos aquí. Las grandes historias siempre suenan mejor alrededor de una hoguera” – zanjé el tema y gané algo de tiempo, lo que no sabía es que no llegaría casi ni a empezar la historia. Al parecer no estábamos tan lejos del final del viaje… 

Nos acomodamos y preparamos algo de cena, tomamos una infusión y fumamos largo rato sin prestar atención a lo que nos rodeaba. Empecé mi historia, Henry callaba muy atento. 

-“¿Recuerdas aquella carta de mi prima Evelyn? ¿La que estudió arqueología y se fue cuatro años a una expedición?”- Henry asintió -“Pues, no era sólo una carta, descubrí que usaba palabras que no eran exactamente las que ella hubiera utilizado, me extrañó y mirando el mapa geográfico de la zona de su expedición encontré un mensaje: c-am-bia-pie-les (uniendo varias sílabas de esas palabras) y la última frase: nos vemos en las montañas del cielo. En realidad estamos buscando a EveHenry no pudo aguantar y me interrumpió- “¿En serio? No sé si estás de broma, pero lo que si estás es como una cabra. Habrá mil claves escondidas, miles de combinaciones, podrías estar equivocado…- Henry no terminó la frase, de la oscuridad, desde el follaje, silvaron dos dardos precedidos de un soplido, ambos nos desmayamos. Durante tres días he tenido fiebre, y he dormido atado con estas lianas en esta cueva, tengo hambre y me pica todo. Pero bueno, por lo menos hemos terminado los tres juntos, Eve, ahora pensemos cómo largarnos. 

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