El Garabato 

Nací breve, como tú, con fecha de caducidad. Como un ejemplo de la intemperie sobre el color, que desaparece.  Somos el tiempo que nos pasa y que nos queda, garabatos aleatorios en esa abandonada agenda, la misma en la que dibujas cuando alguien te llama por teléfono; sabes de lo que hablo: después de una hora escuchando no sabes qué hacer y dibujas en un papel con la mente en blanco. Eso somos, garabatos, diferentes, todos abandonados en algún cajón junto a un teléfono fijo, olvidados por el futuro, en silencio; contando historias de mentes distraídas que se han ido dejando llevar por el desencanto. 

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