El gato sobre el tejado

Caminaba sobre los tejados, loco enamorado, persiguiendo descalzo y sin amparo la luz cegadora de un faro. Trepaba casi sin usar las manos, se encaramaba a un árbol, después al canalón y pegaba un salto. Allí se quedaba sentado, en lo alto, barruntando palabras de amor, enfurruñado. No la podía alcanzar, ni siquiera cuando se quedaba dormido y la pensaba soñando. 

Y se liaba un cigarro entre desvelo y llanto, en el cenit del tejado, con la espalda en la chimenea, como respaldo. Y allí caía la ceniza, y se iba volando, bajo la luz blanca y radiante que reflejaba aquel astro lejano. No hay remedio para un romántico, siempre andará, andará buscando… 

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2 comentarios en “El gato sobre el tejado

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