La Dama

Dime, Dama, dónde te encuentro, casi quieta, inadvertida, disimulando tu soledad vestida de gala, transparente al espejo.

Hermosa, trascendente, alada, extraterrestre y cotidiana, como las mañanas que nunca viviré, porque se acaban.

Dama, que me miras desde la estratosfera, disimula, como si contigo no fuera, ni mi yo, ni mi estridencia. Embelésame en esas pausas de tus andares, de esa cadencia eterna que busca mi indiferencia. Y gano tiempo y paciencia mientras te observo y me ignoras.

Dama, que bailas llena de vida, tan imperceptible para el que no quiere ver, como evidente para quienes, como yo, se dejan llevar por el querer. Y te ven.
Dama que te busco y callas, agazapada, entre colores y formas que se me escapan.

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5 comentarios en “La Dama

    1. Muchas gracias me alegra que te guste, las gracias a tí por tus publicaciones. Ne gustan las fotografías y el concepto de usarlas para pillar instantes, momentos, independientemente de lo demás. Tiene esa magia maravillosa que da la cotidianidad capturada. Un abrazo

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