Trainspotting 

En los suburbios de la cordura que nos representa como sociedad habitan seres más humanos que tú y yo. Rezan sin saber plegarias, echan de menos, desean, crecen, aman y mueren. Ojalá estuvieses aquí, en lo profundo de este corazón desentendido del mundo, roto y casi podrido, pero que sigue latiendo. 

Hay vacíos eternos que sólo llenamos al caernos, al descubrir que tus manos amigas cuentan los días para tocar las mías. Nada es más grande que el viento que impulsa los sentimientos, nada más hondo que el respeto que da la distancia y el miedo. 

En los suburbios del sistema hay paredes viejas con recortes de periódicos viejos, todos como epitafios de los desaparecidos, de aquellos que cambiaron, de los que ya no somos lo que fuimos; tu recuerdo raído de un vestido nuevo que me hacía volar. 

Miro la pared y no entiendo, cuántas veces pasé por aquí, cuantas contigo y sin mirar nada más que tus labios; pasamos y seguiremos pasando, ya nunca agarrados. 

Somos seres solitarios empeñados en no estarlo, en no mirarnos al espejo y desear con fuerza: ojalá estuvieses aquí, qué fue de quien y por qué, tus palabras se repiten en mi cabeza y no puedo dormir. 

Llegará el día en que nos preguntemos ¿Cómo hemos llegado aquí? Y sin querer la respuesta será una ausencia, el vacío de todo aquello que fuimos, nosotros mismos, y que no reconocemos frente a al espejo sucio de los suburbios. 

Elige vida…Elige… 

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