Cuando todo te falte

Me abrazó la humedad y el viento se llevó tu aroma. Imaginé primaveras de gotas levitando entre desiertos que ahora despiertan. No será que el recuerdo de otras horas ya no pesa, que a solas te encuentro dormida, o que a ratos cada vez más largos adoro tu respiración acurrucada bajo mis ojos. Todos los desiertos son húmedos cuando estamos juntos.

Dime si soy yo el señor del sombrero misterioso en el que posas tus ojos, o tus sueños, o tus deseos proyectados sobre mis hombros. Dime, al menos, si alguna vez fui tu primavera, aunque ahora sea tu invierno y tu verano sea otro. Dime, corazón, si podré soñar con ser tu otoño, aunque compartamos taras adquiridas por haber caminado tantos años, la vida, con quienes nos han hecho sentir solos.

Dime, sol, quién soy y dónde te encuentro. Dime, amor, dónde te busco para que me encuentres. No olvides que, si tú me lo pides, seré nube, la tormenta que limpie el aire, o el calor de la sangre cuando todo te falte.

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