El proceso de la decepción 

A veces te asomas a un mirador y no ves lo que todo el mundo ve. Quizá piensas que tu vista te ofrece sutiles diferencias según sea tu sensibilidad. En realidad nunca verás lo mismo que los demás. Lo que ocurre cuando te ilusionas es precisamente que ves ilusiones. Quizá lo único que podemos esperar al asomarnos a un mirador es no decepcionarnos con lo que veamos. Sin embargo se nos olvida y seguimos paso a paso hasta que reajustamos los parámetros: deseo y realidad. 

El proceso de la decepción se representa a través de una ecuación, pero siempre es mejor no conocer la fórmula porque, cuando uno sabe demasiado, todo le sabe a poco, la insuficiencia y la ansiedad se apoderan de todo. No quiero decir que la ignorancia sea felicidad, ni mucho menos, quizá una motivación. Me refiero a que, el proceso de la decepción, es parte del maravilloso misterio de seguir avanzando hasta ajustar los parámetros que nos permiten conocer, entender la diferencia entre querer y ser. Entre lo que es y lo que nosotros sentimos que puede ser.

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2 comentarios en “El proceso de la decepción 

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