Templos naturales 

Hay catedrales de hueso que albergan vidrieras de espuma y calcio, aferradas a un horizonte difuso, entre mundos. Mareas amantes que van despacio cubriendo y destapando esculturas, miniaturas que se desnudan. Vida sobre el sustrato mojado, amantes anclando sus manos, secretos en callejones de sal donde ni el aire camina descalzo. Urbes y palacios, remolinos de habitantes tragando mar, filtrando lágrimas en las mejillas rocosas que se colorean de sol y sal. 

Menos mal que mientras el mundo arda, mis templos de naturaleza y arte, me distraerán del hambre. 

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4 comentarios en “Templos naturales 

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