Piedras y flores 

​A veces sueño que comparto caricias, besos en un hombro con agua de río, momentos escondidos entre chicharras, mariposas y caballos azules voladores. 

Piedras y flores, a veces sueño cosquillas de hierba alta, la gota de agua que se escurre por cualquiera de tus rizos hasta mi espalda. 

A veces piedras y a veces flores, se pasa el reflejo del manantial. A veces siembras y no recoges, se van las cosechas del alma.

A veces sueño, a veces creo,  otras simplemente voy muriendo, como el resto. Agua abajo el río claro parece seco, del color del cieno, ya no se ven los hermosos fondos ni se escuchan bichejos. Tan sólo un incómodo ruido de ciudades sobre su lecho. 

Géminis 

Pasión incandescente, quemazón por la razón, picadura pueril y reacción incontrolable. Fuente entre pendientes.

Fundamental, bipolar en la necesidad de tranquilidad y peligrosidad. Enfermo por error y equivocado siempre antes, justo en el pasado. Por qué no querer lo que no se tiene, sin dejar de echar de menos lo que se pierde.

Raíces al desarraigo, como alas terrenales de un oximoron complaciente que siempre te alcanza cuando anochece. 

Somos gente, enfadados con nuestra alegría, peleones, enamorados de nuestros enfados. Aire caliente atravesando un túnel que sale frío al otro lado. 

Géminis, Subimos cuando queremos bajar para asegurarnos de que por la pendiente merece la pena rodar. 

18 de julio

La Justicia no puede ser patrimonio de la familia de un muerto, sino de la humanidad. Les guste o no, a unos y a otros, la solidaridad que suscribimos cada día en nuestra convivencia cotidiana ha de ser extensible, debe alcanzar a todos, a todas, y ser el instrumento para resarcir el dolor que nos une. Porque, al final, de nada sirve hablar de fratricidio si la empatía inherente al ser humano es consumida por intereses tan imaginativos como la política. 

Por todas mis compañeras y por tí primera.

Te veo llover 

Te veo llover atareada en cada cristal. Escurriendo por las pendientes de esos reflejos distraídos que recalcan sin más la soberbia animal. La belleza trivial. El nerviosismo por la aceptación social. 

Te veo llorar atrapada en cada ideal. Deslizando los dedos con suavidad sobre la rugosidad sin materia de la diversidad. El amante real. La rareza, lo peculiar de una tara que se convierte en la revolución del pensamiento universal. 

Te veo, sin más, cuando la lluvia deforma mis recuerdos sobre la vida real… No hay lugar para la genialidad entre miradas que no atraviesan la lluvia, o un cristal, para ver más allá. 

El naufragio de la filosofía

Callan las aguas el borboteo en los ojos desconsolados de los valientes cobardes, los indecentes guardianes de mis desmanes. Las sombras grises que mueven mis lápices, pelusas arrinconadas en los silencios de una escapada improvisada, huyendo sin remedio del verso ausente que tanto deseo.

Arráncale a un moribundo el placebo de las manos y se alzará desnudo, dale más y seguirá moribundo hasta, por fin, morir.

Cuántas monedas se dejó el barquero bajo el lecho seco de la laguna. Cuántos remeros le sustituyeron cuando los pueblos dejaron de creer y empezaron a darse cuenta de que era más importante nadar que remar. Arder que quemar.

Callan, callan mis aguas homeopáticas portadoras de experiencias que se llevarán la enfermedad de pensar. Con sigilo, sin molestar. Hasta que un día por mirar atrás descubran el naufragio de la filosofía del bienestar. 

Ahí os quedáis, los locos salimos a fumar porque nos han prohibido respirar.

A través de las puertas 

A través de la niebla llega siempre el asombro que desvela una luz tímida. Si levantas la cara y ofreces el ánimo que no tienes es posible que el agua te devuelva una caricia. Es posible que entonces te decidas a seguir y a borrar el rastro que en el mundo quede de tí.

A través de la leyenda incontable que rezuman los árboles entenderás; tu fracaso parecerá tan nimio como la victoria numantina. En el mismo pasado, bajo la misma llovizna. 

A través de la espera conocerás la paciencia, la desesperación y las frases cortas en una conversación que no te llena. 

Atravesando las noches serenas que apagan las luciérnagas llegan las sombras. Te cobrarán todas las ausencias y renunciarás al cielo, sin apartarle la mirada, hundiendo tus pies en la niebla, en la leyenda sin alma que vaga a través de las puertas que dejamos abiertas.