Historias alrededor de una hoguera 13

Carmen iba delante sobre un caballo flaco y blanco. Los demás caminaban con las manos atadas, en fila de uno y a mal paso.

El primero de la fila es Iván que, a pesar de ir lleno de barro por las continuas caídas y sin aliento, intentaba constantemente entablar una conversación con Carmen. Sin mucho éxito.

-Así que, os gustan los buenos guisos de cuchara. – Carmen ni se giró.

-Lo que le gustan son los esclavos, idiota, ¿no ves cómo nos lleva? Y encima de nuestro caballo robado, flaco y blanco. – Se quejó Zoe que iba el último.

-No la cabrees- Dijo Juan que iba justo delante. – Si no hubieses terminado a puñetazos la otra vez con el tipo ese…

-¡Qué!- Le interrumpió Zoe – Te recuerdo que me zurraron y, aún así, los trompazos que les dí, se los merecían.

-No es un caballo, es una Yegua- Intervino Fran, saliendo de su letargo.

-Fran, tus aportaciones a la compañía están a un paso de colmar nuestra paciencia. Lo que pasó con el vino, el ciervo… ¡Eres el guía y mira cómo estamos! – Le gritó Zoe.

-¡Alto! – Gritó Carmen- Acamparemos aquí – Se detuvo con autoridad. Se giró hacia Iván y dulcificando el tono y el gesto, le cortó las ataduras y le dijo:

-Hoy cocinas tú.

Iván se había ruborizado, y se le notaba aún debajo de todo el barro que tenía en la cara. Pero no se bloqueo, como de costumbre, y rápidamente tenía el fuego dispuesto.

Al fondo, atados alrededor de un árbol permanecían Fran, Zoe y Juan, refunfuñando y poniendo a Iván a caer de un burro.

-¡Este romance te va a salir caro, cocinero!- Dijo Zoe, aunque ni Carmen ni Iván le oyeron con el fantástico crepitar del fuego en la noche.

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Gracias a todos y todas

Hace tres años me decidí a empezar un poema que terminó siendo prosa poética.

Hoy ese poema, gracias a vosotros, ha superado los trescientos versos. Cada una de vosotras es una línea de esta historia tan maravillosa que me estáis ayudando a construir.

Mil gracias por echarle un vistazo a este espacio de vez en cuando.

Amar entre cuerdas


Vivimos encerrados en la locura trepidante y angustiosa de un mundo lleno de cuerdos, que hilan y tejen cuerdas para atrapar mariposas libres. Esas mismas que en tu estómago hormiguean y en tus oídos cantan como jilgueros…

Y sueñas cortar las cuerdas que nos separan mientras el resto espera que se rompan solas.

Nueva cuenta en Instagram

Hola a todos y todas. Hemos abierto un espacio en Instagram para compartir más fotos y reflexiones. Si os apetece acompañarnos, estaremos encantados de seguir compartiendo con vosotros nuestra forma de ser y de ver la vida. Un abrazo grande y fuerte.

Estoy en Instagram como @cronicasdelpoeta. Instala la aplicación para seguir mis fotos y vídeos. https://instagram.com/download/?r=7390431291

Mi “como el agua”

Llora que llora la estrella de la mañana. Clara canta y llora por las llagas de piedra de la montaña.

Voz y baile entre las hojas, los frutos y los manantiales. La única mirada entre cristales de agua que se cruza con el aire de una palmada.

La luz del alba que se refleja en una lágrima rota, vertiginosa por la cascada. Pálida en un baile de estrellas que se retira, avanza y se desmaya por el valle. Mareas de soledades.

Hélices

Hélices de corteza valiente, hijas de la simiente, no del triángulo amoroso entre la industria, el capital y la gente.

Hélices retorciéndose, batiéndose rabiosas contra las últimas tormentas con nombre, contra las futuras llamas insomnes que traerán los hombres.

Hélices girando milímetros por año, buscando furibundas en un poemario los versos que la justicia de los humanos les ha robado.

El Arte

El arte es la distorsión del concepto a través de los medios que se desnuden en nuestros encuentros. Según vayamos viviendo.

La veracidad de un momento capturada en toda su deformidad.

El aplauso ciego de un tiempo convulso y la recompensa azarosa y sorda de un público distraído.

Es el sonido mudo de la forma, la musicalidad matemática de las cosas.